El Dr. Frankirchner y su monstruito entrerriano

Por Adrián Zambaldi (tumesz@hotmail.com) Italia

Los torpes intentos por hacer pasar este conflicto como de inspiración ambientalista hace rato que quedaron al descubierto, como una careta de pésima calidad que no resiste el paso del tiempo y termina por caerse a pedazos.

Este “movimento” fue creado ad hoc para actuar como punta de lanza en contra de un proyecto de desarrollo industrial en Uruguay, presionando al vecino pais al peor estilo populista/barrabrava, ya habitual en la Argentina como procedimiento para dirimir conflictos o simplemente imponer razones e intereses corporativos. Dentro de la lógica interna argentina este tipo de apriete suele funcionar, para ello alcanza con ver la premiación de la que han sido objeto algunos de esos líderes piqueteros por parte del gobierno K, con cargos y demás. Se ha generado toda una industria del piquete que como casi siempre sucede, se inicia a partir de movimientos populares que llevan a cabo una justa reivindicación, para que luego prevalezcan los liderazgos que negocian bajo cuerda soluciones no muy decentes, gracias a su capacidad para movilizar y manipular a un grupo de gente en estado de necesidad. No contaban que para el pueblo uruguayo y su clase política, estos procedimientos son percibidos como ajenos a una cultura democrática determinada: hoy en dia el 95% de la población apoya la posición uruguaya de que con “cortes no se negocia”, que traducido al criollo oriental es “loco, a mi no me metés la pesada”.

En el caso de la ACAG hay gente que de buena fe creyó en las patrañas eco-truchas (del tipo “Botnia nos va a matar a todos”), y que a golpes de propaganda histérica terminó renunciando involuntariamente al uso de su raciocinio para entregarse en cuerpo y alma a una “causa” que posee todas las características de una secta religiosa, con sus dogmas irrefutables, gurúes y verdades reveladas, cuestión de creer o reventar. Asi, permitir el paso de los hinchas de Gimnasia con la condición de que fueran a armar lio en Montevideo, se transmuta bíblicamente en un acto generoso de permitir que familias puedan seguir sanamente a su cuadro favorito. En este espiral de sinrazones todo resulta válido para cambiar la realidad y adecuarla segun su propia conveniencia.

Pero muchos ciudadanos de Gualeguaychú –aun convencidos de que Uruguay violó el Tratado del RU y que Botnia contaminará abundantemente- se han ido distanciando del movimiento notoriamente contrariados con el modus operandi de la ACAG, y de ello hemos recibido testimonios de ciudadanos argentinos residentes en la propia Gualeguaychú,  hartos de tanta irracionalidad y doble discurso.

De aquel movimiento espontáneo y binacional que desfilara multitudinario por los puentes en contra de los emprendimientos, sólo queda una burda caricatura reducida a su mínima expresión, alli en Arroyo Verde. Mas allá de la posterior deserción de uruguayos, a quienes bastaba con mantener las orejas bien abiertas para darse cuenta que la ACAG se había jugado a una cruzada rampantemente ultra-nacionalista, con intenciones de perjudicar a Uruguay pero en todo caso con poco de lucha por el medio ambiente. A todos por igual se nos plantearon además dudas razonables de que Botnia fuera a contaminar mínimamente como ya lo hacen las 12 plantas obsoletas situadas en territorio argentino. Asimismo hoy contamos con ejemplos de otras plantas con tecnología similar ya funcionando en el primer mundo, además de numerosos EIAs (los anti-Botnia, en cambio, no pueden mostrar nada concreto) y un compromiso de monitoreo conjunto . Asi muchos ciudadanos argentinos y uruguayos –dejando de lado una pirotecnia propagandistica carente de contenidos- tomaron conciencia de que la cosa no era para tanto, mientras que otros consideraron que era mayor el daño real que la demencia eco-terrorista estaba ya provocando con su accionar, que los riesgos futuros de una planta situada a 35 quilómetros de su ciudad que en el peor de los casos será controlada por el estado uruguayo, no dispuesto ciertamente a envenenar a sus propios ciudadanos ni tampoco a arriesgar el pellejo luego de tanto pamento y alarmismo.

De ese modo, hoy en dia los “asambleístas” sólo cuentan con cierta fuerza en su propia localidad y aunque menguadas, están en condiciones de proseguir con los bloqueos del puente, aunque para ello baste con un camión atravesado y un centinela que puede dormir la siesta tranquilamente en su reposera (tal como mostró La Diaria en una edición anterior). La situación en Colón y Concordia es muy diferente. La primera depende en gran medida de Paysandú, la segunda tiene problemas mucho más serios y actuales para preocuparse de lo que podría suceder rio abajo. En ambos casos el apoyo recibido por los asambleístas es marginal. Por eso resulta al menos sospechoso que cuando las fuerzas empiezan a flaquear –los argumentos hace rato que faltan sin aviso-, el piqueterismo pro-bloqueo reciba un tardío y tal vez inesperado espaldarazo de la CGT.  Lo que personalmente me lleva a desconfiar otra vez de las intenciones de Kirchner, sabida su capacidad de manejar según su conveniencia a esta peculiar organización sindical.

Creo que Kirchner está desde el principio y hasta hoy detrás del intento de sabotear la industria celulósica en Uruguay, y para presionar golpea donde mas puede perjudicar, que es la industria turística. Esta voluntad no solo se manifiesta a través del refuerzo cegetista para proseguir con los bloqueos y cubrir zonas desprotegidas como Concordia y Colón, sino la actitud complaciente de la Gendarmería argentina, deteniendo a quien ose burlar el piquete o bien formulando pedidos absurdos a la Prefectura uruguaya para que retenga automovilistas y evitar de ese modo “poner en aprietos” a los muchachos. Es una facil lectura la que trasluce la actitud de la gendarmería, traicionada por su propia formación militar que refleja claramente qué ordenes ha recibido, a quién debe proteger y a quién no, por ser precisamente el “enemigo”. Por ahora y aunque sean cuatro gatos locos (lo de loco no es involuntario), hay que reconocer que alli mandan ellos, porque al gobierno argentino todavia le resulta funcional para su objetivo. Los motivos ya los conocemos: presiones de los influyentes grupos celulósicos argentinos, bronca porque dos gigantescas inversiones recayeron del otro lado del rio, y simple actitud de mal perdedor que no se resigna a deponer armas sin haber obtenido algun logro personal, o por lo menos de infligir un daño mayor a su oponente. Por eso no soy optimista, creo que Kirchner algo se trae algo entre manos mientras habla de amor entre pueblos hermanos y se dice abierto a una negociación, cuando no ha cumplido a sabiendas con la pre-condición de habilitar el libre transito en todos los puentes. Por el contrario, el ánimo de bloquear la circulación se ha acentuado en los ultimos dias, y no seria de extrañarse que la profundización de dicha estrategia apunte a hacer fracasar cualquier negociación.

La ACAG es un cadaver que camina, privado de razones que le den vida, es como un zombie que aún no ha tomado conciencia de su propia defunción y deambula por la tierra repitiendo las mismas letanías. Si todavia prosigue con su actividad destructiva, es porque alguien lo mantiene artificialmente con vida –mientras el monstruito le sea funcional- y ese alguien no es otro que el Dr. Frankirchner.

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