Las crisis enseñan: voluntad de Constitución

Los presentes tiempos sociales requieren de nosotros, los argentinos, más voluntad de Constitución,es decir,vocación genuina de recurrir a ella,por haberlo demostrado en oportunidad de recientes como de históricas crisis sociales y políticas,que es la mejor garantía que nos permite superarlas,saliendo incluso airosos y fortalecidos.

El Derecho Constitucional nos enseña que la regla debe funcionar así:a mayor crisis,a mayor emergencia,a mayor dosis de conflicto,debemos aportar,a no dudarlo, más dosis de Constitución,la historia argentina,la realidad que no miente, evidencia lo contrario,y así vivimos, enfermos de emergencias y de desapegos constitucionales,es hora de sanar y de nutrirnos de más constitucionalidad.

Vivimos una instancia histórica que no podemos ni debemos desaprovechar,la encrucijada es reconocer o no,la fuerza normativa del sistema constitucional, amparándonos en ella tanto las autoridades constituídas como la ciudadanía,lo que supone necesariamente un cambio de conductas individuales y colectivas,de nosotros depende esta decisión.

DESDE LAS AUTORIDADES CONSTITUIDAS

En relación, a los funcionarios públicos,debemos tomar conciencia que la función es servicio y que al poder hay que ejercerlo día a día con vocación de Bien Común,porque somos justamente públicos y se nos ha asignado la administración de la cosa pública.Y porque somos eso,nada más y nada menos que constituídos,derivados,limitados por la normativa constitucional suprema de la que no debemos apartarnos.

Tanto desde el punto de vista de nuestras conductas individuales en el ejercicio de los cargos como desde el punto de vista institucional,integrantes de un poder público del Estado, tenemos acordadas una serie de atribuciones,deberes y responsabilidades,de las que no podemos excedernos pero tampoco claudicar,tanto los excesos como las claudicaciones nos han hecho demasiado mal a los argentinos.

La mejor manera de honrar nuestros cargos y tener la convicción de que al momento de rendir cuentas por nuestros actos,podremos hacerlo con tranquilidad de espíritu es no apartarnos de los mandatos constitucionales ,de los que debemos ser los primeros guardianes,eso se llama coherencia republicana que tanta falta nos hace.

Recordemos que cada dos años,hay elecciones,lo que supone para las autoridades constituídas,no paralizar sus funciones porque estemos en un año electoral,como de hecho acontece,sino trabajar responsablemente por mejorar el estado de cosas,para que sepamos qué contestar cuando abandonemos nuestro cargos,que en una república son periódicos y no vitalicios ni hereditarios.

DESDE LA CIUDADANIA

En relación a los segundos,los ciudadanos,debemos tambien tomar conciencia y ejercer responsablemente nuestros derechos,deberes y responsabilidades,porque somos los titulares de la soberanía y como tales debemos comportarnos.

Aprender que en cada uno de nosotros late potencialmente una dosis de poder soberano, y que a través de la Constitución lo hemos institucionalizado en los poderes constituídos,solo delegando su ejercicio,contando con una serie de herramientas que con carácter supremo han sido reconocidas en sus cláusulas,la más importante el sufragio,el que debemos ejercer responsablemente cada dos años.

Hay una tendencia a poner la mirada, cada cuatro años en la renovación de los cargos ejecutivos y nos hemos caracterizado también en personalizar el poder en alguien al que hemos dado muchas veces carta blanca para hacer,delegándolo y así nos fue.

La voluntad de constitución debe ser parte de la cultura de los argentinos,acostumbrados a sobrevivir al margen, a espaldas o peor aún a contramano del orden constitucional,resolviendo las crisis coyunturalmente,lo que importa no resolverlas.

Debemos tomar conciencia y ésto es sin duda,una de las enseñanzas que nos deja esta instancia de verdadera crisis,que no debemos desaprovechar,sino crecer con ella,fortaleciéndonos,porque como todas las instancias de crisis permiten grandes cambios estructurales y del estado de conciencia de una sociedad.

Así funciona el sistema constitucional y es hora de que los argentinos seamos funcionales a él,y no simplemente funcionales a las autoridades constituídas que de él se aparten,reconociendo su alto valor moral y político y sobre todo su fuerza normativa,vinculante y operativa.

Obremos responsablemente,en paz por el camino de la verdad y de la justicia para que así sea.

Iride Isabel María Grillo
Profesora Adjunta de la Cátedra A de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la UNNE

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